El último número de TRANSPORTE MUNDIAL, en el que se analiza la extraña situación de fraude que generan algunas (muchas) cooperativas españolas, ha desatado la furia de gran número de nuestros lectores y seguidores. Nos imaginábamos que podía pasar, aunque no pensamos que fuera de una manera tan virulenta.
Por ellos, por nuestros lectores, merece la pena que dé alguna que otra explicación sobre lo que lleva mi firma.
En primer lugar pediré disculpas a los que les han dolido los titulares de portada e interior por parecer que descalifican a todo el conjunto de las cooperativas. Dicho queda. Pero se equivocan. Los titulares son los titulares y están ahí para captar la atención con el menor número de palabras posible. Y vaya si lo han conseguido.
Dicho esto, me parece necesario decir dos cosas: la primera es que el contenido del reportaje no descalifica al conjunto de las co0perativas en absoluto; al contrario, ya desde la entradilla (el texto resumen debajo del titular) se menciona que se va a hablar de la situación especial de algunas cooperativas que dañan al conjunto “al ponerlas en el punto de mira”.
A lo largo del artículo se menciona explícitamente lo que se considera fraude que, guste o no, lo es a los ojos de Hacienda y, guste o no, crea un agravio comparativo respecto de aquellos autónomos que trabajan para una cooperativa y se llevan a casa un sueldo. Sí un sueldo.
En segundo lugar, quiero dejar claro a los lectores que nos siguen desde hace algún tiempo que no hemos cambiado: seguimos apostando por el pequeño empresario y por los autónomos. Ese es nuestro público objetivo. Y seguimos defendiendo el cooperativismo como medio de ganar fuerza negociadora y beneficiar la creación de puestos de trabajo. También defendemos la sindicación, la unión de los profesionales en asociaciones, sindicatos o agrupaciones profesionales.
Somos conscientes en la revista que la cotización por módulos es un elemento básico para la subsistencia de buena parte de los autónomos de nuestro país. Sin embargo situaciones como la que hemos descrito (autónomos que facturan a su nombre y luego lo pasan a su cooperativa y ambos se desgravan el IVA) pueden poner en peligro el mismo sistema de módulos.
Seguiremos defendiendo este sistema de declaración, pero también seguiremos defendiendo el juego equitativo en todas partes.