¿A qué se ha negado Juan Miguel Sánchez para que le valga su fulminante destitución como director general de Transporte Terrestre?
¿Qué papel se reserva para el sustituto -Francisco Espinosa Gaitán- en un momento tan delicado para el sector?
¿Por qué se ha empeñado la secretaria de Estado de Transportes, Concepción Gutiérrez, en nombrar a éste último -conocido de su época en la Junta de Andalucía- en sustitución de alguien que domina el sector del transporte por carretera desde hace 16 años?
¿La prioridad estratégica de este Gobierno con el Ferrocarril sobre cualquier otro medio de transporte público tendrá algo que ver?
¿Será la próxima euroviñeta -sobre la que Juan Miguel Sánchez se comprometió con el sector a no introducirla en España- el detonante de esta situación?
Más bien pronto que tarde lo terminaremos por saber.