Las ayudas para el abandono de la actividad de transportista autónomo me han parecido una de las mejores medidas que han salido del ministerio de Fomento. No es de justicia que en una sociedad del bienestar, como pretendemos que sea ésta, un hombre de sesentaytantos tacos tenga que estar todavía atado a la rosca para ganarse unos durillos más, ahora que ha amortizado sus camiones y su hijo ya se ha independizado.